Siete Aplicaciones del Apocalipsis

por Dennis Johnson

¿Por qué Dios nos dio el libro del Apocalipsis? Si me hubieras preguntado esto cuando era un cristiano joven, podría haberte dicho: "Para ayudarnos a descubrir cuándo volverá Jesús a la tierra", "Para ayudarnos a entender los acontecimientos en el Medio Oriente", "Para que tengamos pesadillas sobre de la tribulación y no nos descuidemos, ni nos perdamos el rapto", "Para darnos a los cristianos un tema de que hablar", o simplemente," Para confundirnos ". Mi respuesta el día de hoy es distinta: Dios le reveló el Apocalipsis a Juan para bendecirnos, para hacernos bien, para transmitir Su gracia, para fortalecer nuestros corazones. En Apocalipsis, Dios promete su bendición siete veces (un número simbólicamente significativo): a aquellos que oyen y guardan el mensaje de Apocalipsis (Ap. 1:3, 22:7), que mueren "en el Señor" (14:13), que permanecen despiertos y alerta (16:15), que asisten a la cena de las bodas del Cordero (19:9), que tienen parte en la primera resurrección (20:6), y que lavan sus ropas en la sangre del Cordero (22:14; 7:15).

Dios no nos dio el libro de Apocalipsis para atormentarnos ni para saciar nuestra curiosidad acerca de su agenda oculta, sino para armarnos en contra del conflicto espiritual que enfrentamos todos los días. Al final de mi comentario sobre el Apocalipsis, El Triunfo del Cordero, pregunté: "¿Qué debe hacer con nosotros este libro?" A continuación se presentan las respuestas que ofrecí a esta pregunta, y creo que muestran cómo debe aplicarse el Apocalipsis.

EL APOCALIPSIS NOS AYUDA A LOS CRISTIANOS A VER NUESTRA SITUACIÓN EN SU VERDADERA PERSPECTIVA

Las apariencias engañan. A menudo medimos cómo va "la guerra" por la forma en que vemos las cosas hoy en día, basadas en titulares sobre tendencias políticas y económicas o crisis globales. Las paradojas de las visiones del Apocalipsis nos recuerdan que "andamos por fe, no por vista" (2 Co. 5:7). La cruz de Cristo parecía el sacrificio de un cordero indefenso, pero en realidad era el triunfo del León de Judá (Ap. 5:5-10). Cuando los mártires fieles derraman su sangre, sus enemigos parecen haber vencido (11:7; 13:7). De hecho, los mártires son los verdaderos vencedores que derrotan a Satanás "por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y no menospreciaron sus vidas hasta la muerte" (12:11).

EL APOCALIPSIS MUESTRA A NUESTROS ENEMIGOS TAL Y COMO SON

Nuestro enemigo es más fuerte y más sabio que nosotros: "el gran dragón ... la serpiente antigua ... diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero" (12:9). Pero la simiente de la mujer ha venido, ha conquistado a la Serpiente y ha ascendido al cielo (v.5). Satanás ya no puede acusar: sus acusaciones han sido silenciados por el sacrificio de Cristo (versículos 10-11). Frustrado por su derrota en la cruz, Satanás descarga su ira contra la iglesia en la tierra (versículos 12-17). Sus armas son la persecución violenta (la Bestia), el engaño plausible (el Falso Profeta) y el placer seductor (la prostituta Babilonia). El estado soberano, la religión civil y las indulgencias lujosas pueden parecer "salvadores". No te dejes engañar: tienen como objetivo destruir. El simbolismo del Apocalipsis remueve la fachada que a menudo esconde el vacío grotesco de las mentiras de Satanás.

EL APOCALIPSIS REVELA A NUESTRO VENCEDOR EN SU GLORIA VERDADERA

Como su título promete, esta es verdaderamente "la revelación de Jesucristo" (1:1). Revela a Jesús y fija nuestros corazones y esperanzas en Él. Jesús es el héroe de cada escena dramática. Él es el Hijo del Hombre profetizado en Daniel 7, luminoso en la gloria divina, quien por Su resurrección se apoderó de las llaves de la muerte y ahora camina entre Sus iglesias. Él es el León de Judá que conquistó al morir, redimiendo a la gente de todos los pueblos de la tierra. Él es digno de la adoración de toda criatura en todo lugar. Él es el capitán de los ejércitos del cielo, cabalgando en  batalla contra Sus y nuestros enemigos, defendiendo a los santos asediados, y destruyendo finalmente al dragón y sus bestias. Nuestro Vencedor levanta nuestros corazones cansados con Su promesa: "Ciertamente vengo en breve". Respondemos: "Amén. ¡Ven, Señor Jesús! "(22:20).

EL APOCALIPSIS PERMITE QUE NOS VEAMOS EN NUESTRA BELLEZA VERDADERA

Los mensajes de Jesús a las iglesias de Asia muestran que Sus ojos ardientes (1:14, 2:18) nos ven con precisión, elogiando nuestra fidelidad pero exponiendo nuestras faltas (capítulos 2-3). Sin embargo, tan manchada como la tez espiritual de la iglesia está actualmente, nuestro Esposo nos ama y no descansará hasta presentarnos ante Él "como una esposa ataviada para su marido" (21:2), vestida "de lino fino, limpio y resplandeciente"(19:8). El Apocalipsis pinta nuestra futura boda en colores tan vivos que anhelamos buscar ahora la hermosura que será entonces totalmente nuestra (1 Juan 3:2-3).

EL APOCALIPSIS NOS LLAMA A PERSEVERAR CUANDO SUFRIMOS

El Apocalipsis originalmente estaba dirigido a los cristianos que estaban sufriendo debido a su fe. Experimentaron la pobreza, la calumnia, la prisión y hasta la muerte (2:9-10, 13). Retorciéndose en sus agonías de muerte como resultado de la cruz, el Dragón intensifica su ataque en contra de los santos hasta que Cristo regrese a la historia consumada. Jesús no promete una huida de esta guerra de los siglos sin dolor. En cambio, Él promete Su presencia como aquel que está "vivo para siempre" (1:18). En respuesta a esa promesa, debemos prestar atención al llamado del Rey a la perseverancia (1:9, 2:2-3, 10, 13, 19, 25, 3:8, 10, 13:10, 14:12).

EL APOCALIPSIS NOS LLAMA A PERMANECER PUROS CUANDO SOMOS TENTADOS

Algunas de las iglesias del primer siglo, como muchas iglesias del siglo veintiuno, enfrentaban una amenaza más sutil que la persecución. Satanás, el padre de mentira, trató de engañar a los creyentes a través de proveedores de falsas enseñanzas (2:15, 20). La comodidad material y la comodidad con el paganismo de la cultura circundante también resultaron atractivos (2:14; 3:17). Tales ataques insidiosos hacia la lealtad incondicional a Cristo aún están con nosotros. Contra las mentiras y las invitaciones del diablo para idolatrar el placer y la prosperidad, el Apocalipsis nos llama a mantener nuestros corazones y nuestras vidas puros como corresponde a aquellos que serán la novia con vestiduras blancas del Cordero (3:4-5, 17-18; 7:9, 14;14:4; 19:7-8; 22:14-15).

EL APOCALIPSIS NOS ANIMA A DAR TESTIMONIO MIENTRAS DIOS AGUARDA

Para que el llamado del Apocalipsis a perseverar y permanecer puros no nos incline a recluirnos en búnkeres, escondiéndonos del mundo peligroso y profanador, necesitamos prestar atención al ánimo del Apocalipsis para testificar sobre el "testimonio de Jesús". Nuestra palabra mártir se deriva de la palabra griega que significa "Testigo" (martys, 2:13). Juan se encontraba en Patmos "por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo" (1:9). La iglesia es simbolizada con dos testigos que anuncian la palabra de Dios, sellando su testimonio con su sangre (11:4-12; 13:7). Los testigos de Cristo no sufren en tímido silencio sino por su declaración valiente de que Jesús es el Señor de todos. A través de nuestro testimonio, Dios está cumpliendo la revelación de Apocalipsis 7:"he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero... y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero" (7:9-10).

Dios nos dio el libro del Apocalipsis no sólo para informar a nuestras mentes sino también para transformar nuestras vidas. Nos da una idea de las realidades de nuestra situación, de nuestros enemigos, de nuestro Vencedor y de nuestra verdadera identidad, y nos llama a la perseverancia, la pureza esperanzadora y el testimonio valiente.


最后修改: 2017年07月10日 星期一 15:50