¿Por Qué Estudiar Doctrina?

Por David Feddes 

¿Por qué estudiar doctrina? Para responder a esta pregunta, primero pensemos que es la doctrina y cuál es nuestra fuente de doctrina. A continuación, trataremos algunas objeciones que tienen las personas en contra de la doctrina, y veremos por qué es tan importante el estudio de la doctrina.


¿Qué es una doctrina?

"Una doctrina es lo que toda la Biblia enseña sobre un tema en particular" (Wayne Grudem, Teología Sistemática). Una doctrina responde a la pregunta: "¿Qué dice la Biblia acerca de _______?".


¿Cuál es nuestra fuente de doctrina?

Nuestra fuente de doctrina es la revelación escrita de Dios en la Biblia.

La Biblia no es la única fuente de información acerca de Dios. Existe la revelación general. Algunas cosas acerca de Dios se reflejan en las cosas que Dios ha creado. "Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Salmos 19:1). "Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo" (Romanos 1:20).

Aun así, a pesar de que la revelación general muestra algunas cosas acerca de Dios, no es nuestra fuente de doctrina. ¿Por qué no? Una razón es que la revelación general de la creación que nos rodea ha sido distorsionada y dañada por el impacto del pecado en el mundo. Muchas cosas en un mundo caído no están en línea con el diseño original de Dios y envían señales equivocadas acerca de Dios. Otra razón para no basar la doctrina en la revelación general es que nuestras mentes han sido deformadas por nuestra caída en el pecado. Tenemos una tendencia a malinterpretar las señales que nos llegan de la revelación general. Muchas personas responden a la revelación general con un sentido de asombro, pero luego inventan sus propios dioses y diosas y crean sus propias doctrinas y moral.

Por lo tanto, nuestra fuente de doctrina debe ser la revelación especial de Dios. Dios ha hablado y actuado de manera especial y salvadora. Las acciones y palabras que Dios quiere que todos sepan han sido escritas en la Biblia. La doctrina proviene de una revelación especial. La Biblia no contiene error. Esta es la fuente en la que podemos contar cuando formulamos la doctrina. Podemos aprender de otras cosas. Podemos aprender de la historia. Podemos aprender de la revelación general de Dios. Pero la fuente de doctrina y la prueba de toda doctrina verdadera es la revelación especial sin errores de Dios tal como está registrada en la Biblia.


Quejas acerca de la doctrina

No todos están entusiasmados con el estudio de la doctrina. De hecho, algunas personas se quejan de la doctrina. Aquí hay tres quejas comunes:

1.¿La doctrina no son solo un montón de aburridas y grandes palabras?

2.¿No es más real e importante experimentar a Dios que estudiar doctrinas?

3.¿No es un problema la doctrina muerta?

Pensemos en cada una de estas con más cuidado.


1. ¿La doctrina no son solo un montón de aburridas y grandes palabras?

La doctrina a veces implica grandes palabras o ideas difíciles. Aquí hay algunos ejemplos: pecado original, depravación total, condenación, expiación, redención, reconciliación, regeneración, justificación y santificación.

Antes de decirnos a nosotros mismos que las palabras importantes no valen la pena, aquí hay otras palabras importantes: taquicardia ventricular, desfibrilación, aterosclerosis, revascularización y angioplastia coronaria transluminal percutánea. Esas son enormes palabras, pero ¿deberíamos decir: "Todas esas grandes palabras son solo una pérdida de tiempo?" Bueno, considera cómo se usan esas palabras. Cuando tienes un problema cardíaco, necesitas un médico que conozca el corazón. Quieres que tu médico sea capaz de reconocer la taquicardia ventricular (un latido cardíaco irregular) y de conocer acerca de la desfibrilación (un procedimiento para que el corazón vuelva a latir al ritmo adecuado). Quieres un médico que entienda la aterosclerosis (endurecimiento o bloqueo de las arterias) y que entienda la angioplastia coronaria transluminal percutánea (un procedimiento para limpiar las arterias bloqueadas). No quieres un médico que diga: "Solamente deseo pequeñas palabras e ideas simples." Quieres un especialista en el corazón que entienda los términos apropiados para los problemas y los términos apropiados para los procedimientos que ayudarán a resolver esos problemas.

Un líder de iglesia debe ser un especialista en el corazón. Para lidiar con los problemas de su propio corazón y para ayudar a otros con sus problemas cardíacos, necesita comprender algunas palabras importantes. El pecado original no es solo una frase; es un problema real que nos aflige a todos. La depravación total significa que el pecado afecta cada parte de nosotros y nos hace incapaces de salvarnos. Te enfrentas a la condena y al castigo de Dios a menos que la expiación pague el castigo por esos pecados. La redención te rescata del mal. La reconciliación elimina la distancia entre tú y Dios. La regeneración te da un nuevo nacimiento y un corazón nuevo que viene de Dios. Es importante entender las palabras doctrinales que describen nuestros problemas espirituales del corazón. Es un placer conocer las palabras que explican cómo es que Dios nos salva. A medida que experimentamos estas realidades y crecemos en nuestra comprensión sobre la doctrina, el conocimiento de estas palabras puede ayudarnos a explicarles a los demás el impacto del pecado y las maravillas de la salvación.


2. ¿No es más real e importante experimentar a Dios que estudiar doctrinas?

¿La experiencia es mejor que la doctrina? En cierto sentido, sí. Es mejor conocer a Dios personalmente al simplemente encontrarlo y relacionarnos con él que conocer algunas ideas acerca de Dios. Pero esa no es toda la historia.

Piénsalo de esta manera. La experiencia de estrechar la mano de una gran persona es más directa y real que leer sobre la persona. Pero, ¿y si solo le estrechaste la mano a alguien y eso es todo lo que sabes sobre ella? No la conocerías muy bien, ¿verdad? Ahora supongamos que lees las cartas de esa persona por escrito con el propósito de ayudar a familiarizarte con ella, y supongamos que lees lo que está escrito sobre ella por las personas que la conocen mejor que tú. Tu lectura te ayudaría a conocerla de formas que un apretón de manos no lo haría.

Encontrarse y experimentar a Dios directamente es maravilloso. Es posible que tengas una poderosa experiencia de Dios en su asombrosa creación. O podrías experimentar en tu espíritu un toque abrumador de parte de Dios. Pero eso no significa que debas evitar leer. Una experiencia no es un sustituto de prestarle atención a la Palabra escrita de Dios. Dios quiere que lo entendamos más, que lo enfrentemos más y que tengamos sentimientos más fuertes sobre él. Es importante que nuestros corazones se conmuevan con sentimientos por Dios, pero también que nuestras mentes estén informadas acerca de la verdad de Dios. La doctrina y la experiencia van juntas.

La experiencia de caminar en un bosque es más real que mirar un mapa. Ver los árboles, sentir el suelo bajo tus pies, respirar el aire--experimentar el bosque es una prueba más fuerte de la realidad que solo mirar un mapa del bosque. Un mapa es solo papel de color. Sin embargo, ese pedazo de papel de color se basa en las experiencias de muchos viajeros, y tú necesitas el mapa si deseas llegar de forma segura a la cabaña del bosque.

La doctrina Cristiana es como un mapa. Se basa no solo en la experiencia de una persona, sino en las experiencias de muchas personas que conocieron a Dios mejor que nosotros. No sería prudente ignorar las experiencias registradas y explicadas en la Biblia, o ignorar las verdades representadas durante siglos de Cristianos que estudiaron la Biblia y que se encontraron con Dios. Necesitamos conocer el mapa doctrinal que nos guía hacia Dios y hacia nuestro hogar eterno. Experimentar a Dios es grandioso, pero no sólo respiremos el dulce aire del bosque; estudiemos y sigamos el mapa.


3. ¿No es un problema la doctrina muerta?

Una tercera objeción al estudio de la doctrina es el problema de la doctrina muerta: conocer mucha teología, pero no estar espiritualmente vivo y vibrante. ¿Por qué estudiar la doctrina si es solo un esqueleto sin vida, un montón de huesos secos?

Un esqueleto humano en sí mismo, sin carne ni aliento ni un corazón palpitante, está muerto. Eso es verdad ¿Pero eso significa que todos los huesos y esqueletos son malos? ¿Sería mejor un cuerpo humano vivo sin huesos, sin esqueleto? Sería simplemente un bulto sin forma. Si bien no querrías ser solo un esqueleto sin carne y sin órganos, tampoco querrías no tener esqueleto.

Los congregantes sin doctrina tienen la misma forma que un bulto deforme. Son sabelotodo sin firmeza o sin forma o sin columna vertebral. Si bien la doctrina muerta puede ser un problema, no tener doctrina también es un problema. Un Cristiano que está vivo y saludable en Cristo debería tener un esqueleto doctrinal y tener la realidad viva y resplandeciente de la vida de Cristo.

Hemos considerado tres quejas comunes sobre la doctrina, y hemos encontrado respuestas:

1.Las grandes palabras pueden ser valiosas (y también pueden ser explicadas con palabras más pequeñas).

2.No solo necesitamos experiencias, sino información y mapas.

3.El Cristianismo vivo tiene huesos fuertes y latidos saludables.

 

¿Por qué estudiar doctrina?

Ahora volvamos a nuestra pregunta original: ¿Por qué estudiar la doctrina? Aquí hay cuatro razones:

1.Descubrir verdad y significado

2.Librarnos del pecado y del infierno

3.Defendernos en contra de las mentiras de Satanás

4.Deleitarnos en la gloria de Dios

Primero, estudiamos doctrina para descubrir la verdad de las cosas y lo que significan. Segundo, necesitamos doctrina para librarnos del pecado y del infierno. Encontramos el camino de salvación de Dios al comprender y aceptar la sana doctrina. Tercero, necesitamos doctrina para defendernos en contra de las mentiras de Satanás. Si un habilidoso mentiroso está diciendo todo tipo de falsedades, necesitamos saber cuál es la verdad, o seremos engañados y confundidos. En cuarto lugar, tenemos que estudiar doctrina para que podamos deleitarnos mejor en la gloria de Dios y darle el honor que se merece. La Doctrina nos ayuda a conocer mejor a Dios y a adorarlo más.


1. Descubrir verdad y significado

La mayoría de las personas aseguran creer en Dios. Pero, ¿En qué Dios? ¿Quién es Dios? ¿Cómo es Dios? La doctrina nos ayuda a descubrir lo que significa creer en el Dios verdadero y viviente.

Jesús murió en una cruz. Todos los Cristianos creen esto. Pero ¿Y qué? Muchas otras personas también fueron crucificadas durante la época del Imperio Romano. ¿En qué es diferente la muerte de Jesús? ¿Por qué la muerte de Jesús importa más que aquellas otras? Necesitamos doctrina para descubrir la verdad más profunda sobre los propósitos de la muerte de Jesús.

El evangelio es el poder de Dios para salvación. Pero, ¿Qué es el evangelio? ¿Qué es la salvación? Para descubrir la verdad del Evangelio y aprender lo que significa la salvación, debemos estudiar la sana doctrina.


2. Librarnos del pecado y del infierno

La Doctrina es una cuestión de vida o muerte. La doctrina basada en la Biblia muestra cómo ser librado del pecado y del infierno. "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16). Hay mucho en juego. La sana doctrina es clave para tu propia salvación y para la salvación de tus oyentes: miembros de tu familia, personas con quienes trabajas, miembros de un estudio Bíblico, personas de una iglesia que lideras.

La mala doctrina conduce hacia el infierno. Jesús dijo: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros". (Mateo 23:15). Con la falsa doctrina, puedes estar ansioso de hacer nuevos seguidores y lograr que se unan a tu grupo, pero no conoces la verdad de Cristo ni el camino de la salvación. Con la falsa doctrina, si tienes éxito al hacer un seguidor, simplemente lo conviertes en un hijo del infierno como tú. Son palabras duras, pero provienen del mismo Hijo de Dios.

Para ser librados del pecado y del infierno y para ayudar a otros a librarse del pecado y del infierno, debemos aprender la sana doctrina y guardarla a detalle.


3. Defendernos en contra de las mentiras de Satanás

Satanás es un falsificador, un mentiroso y el padre de mentira. Satanás vendrá con todo tipo de engaños ingeniosos, por lo que necesitamos tener una sana doctrina para defendernos de sus falsedades. "El Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios" (1 Timoteo 4:1). Hoy es común decir: "Todas las religiones son verdaderas". Lo que sea que creas funcionará para ti. Todas las religiones conducen hacia el mismo Dios." Pero esa es una mentira. Las doctrinas que contradicen la Biblia no son meramente opiniones alternativas de personas agradables; las falsas doctrinas vienen a través de la influencia de demonios engañosos. Para reconocer y rechazar las doctrinas de demonios, debemos estar bien versados ​​en las doctrinas de la Biblia que Dios nos ha dado.

Al estudiar la verdadera doctrina, también observamos falsas doctrinas que han surgido durante la historia de la iglesia. Recuerda, Satanás cree en el reciclaje: toma una mentira que funcionó hace siglos, y la usa una y otra vez. Cuando las personas son doctrinalmente ignorantes o no conocen la historia de la doctrina, pueden ser engañados por una mentira que les suena bien y que parece una nueva perspectiva. Pero en realidad es solo una vieja mentira de Satanás que la iglesia expuso y rechazó hace mucho tiempo.

Necesitamos una sana doctrina para defendernos del diablo. "Es necesario que el obispo sea… retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen" (Tito 1:9). El diablo es real. Sus ángeles caídos que trabajan con él son reales. Los maestros que engañan a los demás son reales. La sana doctrina nos defiende en contra de ellos.


4. Deleitarnos en la gloria de Dios

Una cuarta razón para estudiar doctrina es deleitarnos en la gloria de Dios. Las Escrituras revelan "la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito" (1 Timoteo 1:10-11). Una traducción más literal de la redacción Griega original sería "la enseñanza sana que coincide con las buenas nuevas de la gloria del Dios alegre. "¡Qué gran punto de vista de la doctrina! Es una enseñanza sana, y coincide con las buenas nuevas de la gloria del Dios alegre. Si quieres ser feliz en la alegría de Dios, entonces estudia alguna doctrina, alguna enseñanza sana. No te culpo si no quieres estudiar libros secos y aburridos llenos de teorías vacías. Pero no toda la doctrina es seca. Cuando estudias la sana doctrina, obtienes buenas y vibrantes nuevas acerca de la gloria del Dios alegre.

Cuando estudiamos doctrina, necesitamos un buen punto de partida. El Catecismo Más Breve de Westminster comienza preguntando: "¿Cuál es el fin principal del hombre?" ¿De qué se tratan todas las cosas? ¿Por qué existimos? La respuesta: "El fin principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre". John Piper lo dice de esta manera: "Dios es más glorificado en nosotros cuando nosotros estamos más satisfechos en él". Toda la doctrina surge a partir de este entendimiento acerca de que los humanos estamos aquí para glorificar a Dios y para deleitarnos en él.

El Catecismo de Heidelberg ofrece un gran punto de partida para la doctrina en su primera pregunta y respuesta.

¿Cuál es tu único consuelo en la vida y en la muerte?

Que no me pertenezco a mí mismo, sino que le pertenezco, en cuerpo y alma, en la vida y en la muerte a mi fiel Salvador Jesucristo. Él pagó por todos mis pecados con su preciosa sangre y me liberó de la tiranía del demonio. Él también me cuida de tal manera que ni un cabello puede caer de mi cabeza sin la voluntad de mi Padre que está en los cielos: de hecho, todas las cosas deben obrar juntas para mi salvación. Debido a que le pertenezco, Cristo, a través de su Espíritu Santo, me asegura la vida eterna y a partir de ahora de todo corazón me hace estar dispuesto y listo para vivir para él.

Esa es una expresión sincera de fe y una declaración cargada de gran doctrina.

Cuando los puntos de vista doctrinales difieren, es útil preguntar: ¿Qué enfoque me hace más pequeño y hace a Dios más grande? ¿Qué enfoque me hace más grande y hace a Dios más pequeño? Por lo general, la mejor doctrina es la que exalta a Dios por encima de mí. El Catecismo de Heidelberg dice que mi único consuelo es que no me pertenezco a mí mismo. Le pertenezco a Jesús. No todo se trata sobre mí o sobre lo que he hecho. Se trata de Jesús, del Padre y del Espíritu Santo, y de lo que el Señor hace para salvarme, protegerme y guiarme. Esta es la doctrina que magnifica a Dios, no a mí. Del mismo modo, el Catecismo Más Corto de Westminster dice que el principal objetivo de la humanidad es glorificar y disfrutar de Dios. Dios es el punto. Cada vez que estés evaluando una doctrina, pregúntate: ¿me hace más grande y hace a Dios más pequeño, o me hace más pequeño y hace a Dios más grande? Esa es una prueba rápida de la doctrina.

En resumen, ¿por qué estudiar doctrina? Debido a su impacto. Primero para descubrir la verdad y lo que significa. Segundo, para librarnos a nosotros y a otros del pecado y del infierno. Tercero, para defendernos en contra de las mentiras de Satanás Y cuarto, para deleitarnos en la gloria de Dios, para maravillarnos en él, para disfrutarlo ahora y esperar disfrutarlo para siempre. Mientras estudias doctrina, ora para que Dios te bendiga mientras caminas con él y te agasajas en su verdad.

 

Modifié le: mardi 6 février 2018, 08:32