Judas Iscariote, el Suicidio de Satanás, y la Salvación del Mundo.

Cómo Conquistó Dios el Pecado a través del Pecado

Por John Piper

Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría. Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero. Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.

Lucas 22:3-6

El objetivo de este libro ha sido mostrar una y otra vez en la historia del mundo, los pecados que hicieron época y que cambiaron el curso de la historia que nunca anularon, sino que solo cumplieron los propósitos globales de Dios para glorificar a su Hijo y para salvar a su pueblo.

Mi oración es que a medida que estas grandes perspectivas históricas de la soberanía de Dios sobre el pecado ocupen su lugar en tu mente, tengan un efecto profundamente práctico al hacerte fuerte frente a las penas que te dejan sin aliento y al hacerte valiente para Cristo al enfrentar la peligrosa oposición—la fuerza exaltadora de Cristo en la calamidad y la valentía que exalta a Cristo en el conflicto. Oro para que el Señor teja cordones de acero y de seda en la tela de tu alma.


El Pecado Más Espectacular de La Historia: El Asesinato de Jesús

El pecado más espectacular que jamás se haya cometido en la historia del mundo es el brutal asesinato de Jesucristo, el Hijo divino de Dios, infinitamente digno y moralmente perfecto. Y probablemente el acto más despreciable en el proceso de este asesinato fue la traición de Jesús por parte de uno de sus amigos más cercanos, Judas Iscariote.

Judas fue uno de los doce apóstoles a quienes Jesús personalmente había elegido y que había estado con Jesús durante todo su ministerio público. Se le había confiado la bolsa de dinero de todo el grupo (Juan 13:29). Estuvo lo suficientemente cerca de Jesús en la Última Cena como para mojar el pan con él en la misma copa (Marcos 14:20).


"Entró Satanás en Judas"

Durante la noche de la Última Cena, Lucas nos dice en Lucas 22:3-6 que "Entró Satanás en Judas. . . . y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría [a Jesús]. Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero. Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo". Más tarde llevó a las autoridades a Jesús en el jardín de Getsemaní y traicionó a Jesús con un beso (Lucas 22: 47-48). Con eso, la muerte de Jesús fue sellada.

Cuando Lucas nos dice en el versículo 3 que "entró Satanás en Judas", vienen varias preguntas a nuestra mente. Una es si Satanás simplemente dominó a un Judas bueno o si Judas ya estaba caminando pecaminosamente al ritmo de Satanás, y Satanás simplemente decidió que ese era el momento. Otra pregunta es por qué Satanás haría esto, ya que la muerte y la resurrección de Jesús resultaría en la derrota final de Satanás, y hay una buena razón para pensar que Satanás lo sabía. Y la tercera y más importante pregunta es: ¿Dónde estaba Dios cuando pasó esto? ¿Cuál fue su papel en el pecado más espectacular que haya existido alguna vez? Tomemos estas preguntas de a una por vez.


El Poder de Satanás en las Pasiones Pecaminosas de Judas

Cuando dice en Lucas 22:3 que "Entró Satanás en Judas", ¿cómo debemos pensar sobre la voluntad de Judas y sobre el poder de Satanás? Judas no era un espectador inocente cuando Satanás entró en él. El apóstol Juan nos dice en Juan 12:6 que él era un "ladrón". Cuando Judas se quejó de que María había malgastado dinero al ungir a Jesús, Juan comenta: "Dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella".

Si eso suena increíble, solo piensa en el comportamiento escandaloso de los llamados líderes cristianos de hoy que usan los dones ministeriales para comprar ropa de $40,000 en una tienda cada año, y que envían a sus hijos a un viaje de $30,000 a las Bahamas, y manejan un Lexus blanco y un Mercedes rojo. Cuando Judas se sentaba junto a Jesús con su rostro piadoso y religioso y salía y expulsaba demonios en el nombre de Jesús, no era un amante justo de Jesús. Él amaba el dinero. Amaba el poder y los placeres que el dinero podía comprar.

Pablo nos dice cómo funciona eso junto con el poder de Satanás. Escucha Efesios 2:1-3: "cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire [nota la conexión: muertos en pecados, siguiendo a Satanás], el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás." Muertos en nuestros pecados, caminando en las pasiones de la carne, satisfaciendo los deseos del cuerpo y de la mente, y por lo tanto siguiendo al príncipe de la potestad del aire.

Satanás no toma cautivas a personas inocentes. No hay personas inocentes. Satanás tiene poder donde las pasiones pecaminosas tienen dominio. Judas era un amante del dinero, y lo cubrió con una relación falsa y externa con Jesús. Y luego lo vendió por treinta piezas de plata. ¡Cuántos de su tipo todavía están por aquí hoy! No seas uno de ellos. Y no te dejes engañar por uno de ellos.


El Papel de Satanás en Su Propia Destrucción

La segunda pregunta es por qué Satanás guiaría a Judas a traicionar a Jesús. ¿No sabía que la muerte y la resurrección de Jesús resultarían en su derrota final (Col. 2:13-15, Apocalipsis 12:11)? Hay una buena razón para pensar que Satanás lo sabía.

Cuando Jesús comenzó su ministerio de camino a la cruz, Satanás trató de alejarlo del camino del sufrimiento y del sacrificio. En el desierto, lo tentó a convertir las piedras en pan, a saltar del templo y a obtener el reinado del mundo al adorarlo (Mateo 4:1-11). El punto de todas estas tentaciones es: "No vayas por el camino del sufrimiento, del sacrificio y de la muerte. Usa tu poder para escapar del sufrimiento. Si eres el Hijo de Dios, muestra tu derecho a reinar. Y puedo ayudarte a hacerlo. Hagas lo que hagas, no vayas a la cruz".

Y recuerda el tiempo cuando Jesús predijo que sufriría muchas cosas de parte de los ancianos y de los principales sacerdotes y que sería asesinado, y Pedro lo reprendió y le dijo: "Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca"(Mateo 16:22). En otras palabras, nunca dejaré que te maten así.

Jesús no felicitó a Pedro. Él dijo: "¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres" (Mateo 16:23). Impedir que Jesús fuera a la cruz era obra de Satanás. Satanás no quería a Jesús crucificado. Sería su perdición.

Pero aquí está en Lucas 22:3 entrando en Judas y llevándolo a traicionar al Señor y a llevarlo a la cruz. ¿Por qué el cambio de dirección? ¿Por qué tratar de desviarlo de la cruz y luego tomar la iniciativa para llevarlo a la cruz? No nos lo dicen. Aquí está mi esfuerzo de una respuesta.

Satanás vio que sus esfuerzos por desviar a Jesús de la cruz habían fallado. Una y otra vez Jesús mantuvo el rumbo. Su rostro se puso como un pedernal para morir (Lucas 9:51, 53), y Satanás concluyó que no había nada que lo detuviera. Por lo tanto, resolvió que si no podía detenerlo, al menos lo haría más horrible, lo más doloroso y lo más desgarrador posible. No solo muerte, sino muerte por traición. Muerte por abandono. Muerte por negación (Lucas 22:31-34). Muerte por tortura. Si no podía detenerlo, arrastraría a otros hacia él y haría tanto daño como pudiera. Se trató de una secuencia espectacular de pecados que llevaron a Jesús a la cruz.


El Papel de Dios en el Asesinato de Su Hijo

Lo que nos lleva ahora a la tercera y última pregunta: la más importante: ¿dónde estaba Dios cuando sucedió esto? O más precisamente: ¿Cuál fue el papel o de Dios en el pecado más espectacular que jamás haya sucedido: el asesinato de Jesucristo?

Para responder a una pregunta como esa, debemos poner nuestras manos en nuestras bocas y silenciar nuestras especulaciones filosóficas. Nuestras opiniones no cuentan aquí. Todo lo que cuenta es lo que Dios mismo nos ha mostrado en su palabra. Y lo primero que nos muestra es que los detalles que rodearon la muerte de Jesús estaban profetizados en la palabra de Dios cientos de años antes de que sucedieran.

Las Escrituras muestran que los hombres malvados rechazarían a Jesús cuando viniera. "Jesús les dijo [citando el Salmo 118: 22]: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?" (Mateo 21:42).

Las Escrituras mostraban que Jesús debía ser odiado. Jesús citó el Salmo 35:19 y dijo, "Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: sin causa me aborrecieron" (Juan 15:25).

Las Escrituras mostraban que los discípulos abandonarían a Jesús. Jesús cita a Zacarías 13:7: "Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas" (Mateo 26:31).

Las Escrituras mostraban que Jesús sería perforado, pero ninguno de sus huesos sería quebrado. Juan cita el Salmo 34:20 y Zacarías 12:10 y dice: "Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza. . . . Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo. Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron" (Juan 19:34-37).

Las Escrituras mostraban que Jesús sería traicionado por un amigo cercano por treinta piezas de plata. Jesús cita el Salmo 41:9 y dice: "No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar"(Juan 13:18). En Mateo 26:24, Jesús dice, "El Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado!" Y Mateo 27:9-10 dice: "Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor" (Jeremías 19:1-13, Zacarías 11:12-13).

Y no solamente las Escrituras, sino Jesús mismo declaró, con lujo de detalles, cómo sería asesinado. En Marcos 10:33-34, él dice: "He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará". Y esa última noche, Jesús miró a Pedro y le dijo: "De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces" (Mat. 26:34).


De Acuerdo a Su Soberana Voluntad

De todas estas profecías, sabemos que Dios previó y no previno, y por lo tanto incluyó en su consejo que su Hijo fuera rechazado, odiado, abandonado, traicionado, negado, condenado, escupido, flagelado, burlado, traspasado y asesinado. Todo esto estaba explícitamente en la mente de Dios antes de que realmente sucediera, como cosas que él planeó que le sucederían a Jesús. Estas cosas no sucedieron solas. Fueron profetizadas en la palabra de Dios. Dios sabía que sucederían y podría haber planeado detenerlas, pero no lo hizo. Entonces sucedieron de acuerdo a su voluntad soberana. Su consejo.

Y todas ellas eran malvadas. Eran pecado. Es increíblemente pecaminoso rechazar, odiar, abandonar, traicionar, negar, condenar, escupir, azotar, burlar, traspasar y matar al Hijo de Dios moralmente perfecto, infinitamente digno y divino. Y, sin embargo, la Biblia es explícita y clara acerca de que Dios mismo planificó estas cosas. Esto está explícito no solo en todos los textos proféticos que hemos visto, sino también en pasajes que dicen aún más claramente que Dios ordenó que estas cosas sucedieran.


Dios Lo Trajo para Pasar

Por ejemplo, Isaías 53:6, 10 dice: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. . . .  Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento." El Señor lo quebrantó. Dios estaba obrando en todas las circunstancias que llevaron a Jesús a la cruz. Detrás de los escupitajos, de los azotes, de las burlas y de las perforaciones se encuentra la mano invisible y el consejo de Dios.

Y lo digo con cuidado y con temblor. Esta verdad es demasiado grande, demasiado pesada y demasiado impactante para ser superficial o arrogante. Elijo decir que la mano invisible y el consejo de Dios están detrás de estos pecados más espectaculares de todo el universo—más graves y más espectaculares que la Caída de Satanás o que cualquier otro pecado. La razón por la que uso estas palabras es porque la Biblia lo dice con estas mismas palabras.


La Mano y el Consejo de Dios

En Hechos 4:27-28 contamos con la declaración más clara y explícita sobre la mano y el consejo de Dios detrás de la horrible crucifixión de su Hijo. "Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Esas son las dos palabras que uso: la mano de Dios y el consejo de Dios.

Es una manera extraña de hablar: decir que la mano y el consejo de Dios han predestinado que algo sucediera. Uno normalmente no piensa en la "mano" de Dios que predestina. ¿Cómo predispone una mano? Esto es lo que creo que significa: la mano de Dios generalmente representa el poder ejercido por Dios—no el poder en lo abstracto, sino los esfuerzos efectivos terrenales de poder. El punto de combinarlo con "consejo" es decir que no se trata solo de un consejo teórico; se trata de un consejo que será ejecutado por la propia mano de Dios.

Esto explica Isaías 53:10: "El Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir". O más literalmente, con la versión Reina Valera, "Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento." El Señor lo hirió. Detrás de Herodes, de Pilato, de los gentiles y del pueblo de Israel estaba el propio Padre de Jesús, quien lo amaba con amor infinito.


El Evangelio: Dios Obrando en la Muerte

¿Por qué debería importarte esto? Debería importarte porque si Dios no fuera el principal actor en la muerte de Cristo, entonces la muerte de Cristo no podría salvarnos de nuestros pecados, y moriríamos en el infierno para siempre (Mateo 25:46; 2 Tesalonicenses 1:9). La razón por la cual la muerte de Cristo es el centro del evangelio—el centro de las buenas nuevas—es que Dios lo estaba haciendo. Romanos 5:8: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". Si separas la actividad de Dios de la muerte de Jesús, rebajas el Evangelio. Esto fue obra de Dios. Es el punto más alto y más profundo de su amor por los pecadores. Su amor por ti.

Romanos 8:3: "Enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne". Dios condenó el pecado en la carne de Jesús con nuestra condena. Por lo tanto, somos libres.

Gálatas 3:13: "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición". Dios maldijo a Jesús con la maldición que nos pertenecía. Por lo tanto, somos libres.

2 Corintios 5:21: "Por nosotros [Dios] lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él". Dios le imputó nuestro pecado y ahora somos libres en la justicia de Dios.

Isaías 53:5: "Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados". Dios lo hirió. Dios lo molió. Por ti y por mí. Y fuimos liberados.


La Cruz de Cristo: La Obra y El Amor de Dios

La razón por la cual este libro importa es esta. Si abrazas la verdad bíblica (y te ruego que lo hagas) de que Dios ordena pecados espectaculares para la gloria global de su Hijo, sin que Dios se convierta de alguna manera en impío, injusto o pecaminoso en ese acto, entonces no te retirarás de la cruz de Cristo como una obra de Dios. No estarás entre la cantidad de personas que llaman al acto más amoroso del mundo "abuso infantil divino". Vendrás a la cruz y caerás sobre tu rostro. Y dirás: esto no es una mera conspiración humana. Esta es la obra de Dios y el amor de Dios. Lo recibirás como su mayor regalo. Y serás salvo. Y Cristo será glorificado. Y yo no habría escrito en vano.

 

Última modificación: martes, 3 de abril de 2018, 15:24